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FUTBOL

RENE HIGUTA

  Los comienzos
  Su vida personal
  Posición del portero


Posición del portero (1)

"Nació entre los palos y sólo servía para lo más simple del puesto: atajar. Luego creció en el área y servía para achicar y ahora maduró en el campo, puede jugar y hasta tiene posibilidades de atacar. De la prisión del arco y los tres palos, se fugó para experimentar la libertad saliendo del área y poder jugar. Así, de portero que solo atajaba, pasó a futbolista que juega. Aprisionado como un condenado a muerte, teniendo en vez de celda un arco, esperando ser vencido y recibiendo críticas y burlas, al fugarse y salir del arco y del área para jugar, recibió elogios y se convirtió en ídolo. Si para los presos fugarse es condenable, en el portero es admirable. La libertad para jugar y hacer goles lo engrandeció. De burlador pasó a burlador, de criticado pasó a ser elogiado. Antes sólo achicaba ángulos, ahora con sus genialidades achica contrarios.

Posición del arquero (2)
"Como los novios confianzudos que empiezan con la mano y terminan con aquello, los porteros empezaron saliendo de su propia área chica y ahora defienden desde el área grande contraria. Su casa antes medía veinte metros, ahora mide cien. Nació como último pero en su posición es el primero. Como a todos los adelantados que por su ingenios se les llama locos, el arquero cuando se adelanta, sale del arco y hace uso de sus habilidades con los pies, también se le llama loco. En cuanto a su funcionalidad, ha cambiado mucho su posición. Una posición que fue inventada para atajar con las manos, ahora utiliza los pies para jugar y convertir goles. Cambió tanto su funcionalidad que ayer sólo tenía obligaciones defensivas, hoy en cambio tiene posibilidades ofensivas. Mientras utilizaba sus manos era preso del arco, cuando aprendió a utilizar los pies, alcanzó la libertad para poder jugar. Los pies le dieron la libertad que el reglamento le quitó.

Responsabilidad del arquero
"Aunque no es el culpable de las derrotas, si es el máximo responsable de mantener el arco invicto. Esa no es la única pero si su mayor responsabilidad, evitar goles con todos los recursos legales disponibles: saltando, volando, saliendo, achicando, chocando, tirándose, revolcándose y hasta asustando. Con la cabeza, con los pies, con las manos, con todo su cuerpo y hasta con la mente, engañando al rival haciéndole creer cosas que no van a suceder. Sus buenas o malas actuaciones dan origen a las alegrías de unos y a las tristezas de otros, convirtiéndose rápidamente en héroe o en villano según acierte o falle. Su equipo puede que no juegue bien, pero él siempre tiene que tajar bien. Mientras sus compañeros saben que tienen permiso para fallar alguna vez, él sabe que siempre tiene que acertar. En él, un solo error, lo graduará de malo aunque haya tenido un partido bueno. En cambio, un acierto no lo graduará de bueno si ha tenido un partido malo. El error más común del portero, es el menos común y es producido casi siempre por exceso de confianza, como sucede en los famosísimos goles llamados bobos. En fútbol las pelotas fáciles son las más difíciles. Vienen suave, sin potencia, a las manos y el portero ya piensa en la próxima jugada, se relaja, afloja sus músculos, le tensión desaparece y la pelota se le escapa. ¿Cuál fue el pecado? Exceso de confianza. En fútbol y más en el arco, la demasiada confianza no es una virtud, es un defecto.

Otro error común, al menos en los porteros colombianos, es la falta de distancia, de "timming" en las pelotas aéreas, virtud que no se aprende en la edad adulta, sólo en la niñez. Tal vez el mayor error y un poco en broma, es elegir el arco, la posición más ingrata de cuántas haya en el fútbol, posición en la que de niños sólo jugaban los gordos o el dueño del balón; de jóvenes, los menos hábiles (los famosísimos troncos); ya de adultos, aunque les digan locos, parece que es de bobos, puesto que las recompensas son pocas y las responsabilidades muchas".

(Tomado del libro "Fútbol y sociedad", escrito por Hugo Gallego).



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